11/04 DÍA INTERNACIONAL DEL PARKINSON Y ES IMPOSIBLE NO RECORDAR A ESTE GRAN DEPORTISTA
Por Lautaro Bonelli
En el corazón de Louisville, Kentucky, nació una leyenda destinada a dejar una marca indeleble en la historia del deporte: Cassius Marcellus Clay Jr., conocido con el nombre de Muhammad Ali. Desde una edad temprana, Ali demostró un talento innato para el boxeo, pero su verdadera grandeza se revelaría mucho más allá del ring.
En un mundo y época tan racista como lo eran los EEUU en su momento, Ali desafió las normas y se mostró valiente. Sus controversias ante su respuesta negativa a la reclusión para ir a la Guerra de Vietnam daban mucho de qué hablar a la gente, su imagen se desmoronaba, pero él siempre se mostró con un objetivo claro. Entrenar y salir campeón.
Ali, fue suspendido del boxeo profesional y despojado de su título mundial en 1967 después de rechazar ser reclutado en el ejército de Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam. Pasó más de tres años sin poder pelear, pero finalmente regresó al cuadrilátero en 1970 y recuperó su título de campeón.
Muhammad es el único boxeador en conquistar en tres ocasiones el campeonato lineal (1964, 1974 y 1978) e indiscutido (1964, 1967 y 1974) de peso pesado; y en el primero en conquistar cuatro veces un título mundial de peso pesado. Es ineludiblemente, el mejor de la historia.
Las peleas pasaban y el tiempo también, ya con 39 años se retira del deporte. Tan solo 3 años después, vuelve a tener que pelear una de sus batallas más difícil y más larga y más complicada de su vida, su lucha contra el parkinson.
A pesar de los golpes que recibió en el ring, fue esta enfermedad degenerativa la que lo enfrentó a su mayor oponente. Sin embargo, incluso en la adversidad, Ali demostró una fuerza inquebrantable.
Aunque su cuerpo se debilitaba, su espíritu indomable continuaba brillando. Se convirtió en un defensor incansable de la conciencia sobre el Parkinson y un símbolo de esperanza para aquellos que luchaban contra la misma enfermedad.
Hoy, recordamos a esta leyenda que no solo se dedicó a ganar campeonatos y a ser reconocido como el mejor de la historia, sino también, a esa persona que desafió a un país, a sus oponentes y a la enfermedad. Recordamos a aquel boxeador que pudo, a pesar de que su profesión era pelear, ganarse el respeto a través de la promoción de la paz, la igualdad racial y la conciencia sobre el Parkinson.
Con ustedes, Muhammad Ali, el inmortal, que desafió al Parkinson con la misma gracia que al ring, dejándonos un legado de fuerza y esperanza.




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