EL GOL IMPOSIBLE DE SANFILIPPO: LA LEYENDA QUE EL FÚTBOL ARGENTINO NUNCA TERMINÓ DE RESOLVER

 

Por Thiago Costa

EL GOL IMPOSIBLE DE SANFILIPPO: LA LEYENDA QUE EL FÚTBOL ARGENTINO NUNCA TERMINÓ DE RESOLVER

La muerte de José Sanfilippo reabrió innumerables recuerdos de una de las grandes figuras del fútbol argentino. Máximo goleador de la historia de San Lorenzo, protagonista de cientos de historias y dueño de una personalidad tan fuerte como polémica, el “Nene” dejó una huella imborrable dentro y fuera de la cancha. Sin embargo, entre todas las anécdotas que construyeron su figura, existe una que todavía hoy sigue generando discusiones: el supuesto gol de taco que le convirtió a Boca en 1962 y que quedó atrapado para siempre entre la realidad y la leyenda.



La historia ocurrió el 12 de octubre de aquel año en el Viejo Gasómetro. San Lorenzo recibía a Boca por una nueva fecha del campeonato y Sanfilippo llegaba atravesando uno de los mejores momentos de su carrera. Lo que sucedió aquella tarde fue contado tantas veces por el propio delantero que terminó convirtiéndose en uno de los relatos más famosos del folklore futbolero argentino.

Según la versión que sostuvo durante décadas, todo comenzó antes del partido. Sanfilippo aseguraba haber diseñado una jugada junto a sus compañeros Oscar Rossi y Elvio Capdevila para sorprender a Boca desde el saque inicial. La idea consistía en mover la pelota rápidamente y lanzar un pase largo para aprovechar el adelantamiento de la defensa rival antes de que pudiera acomodarse dentro del campo.

La anécdota fue tomando dimensiones todavía mayores con el paso del tiempo. El ex delantero afirmaba que incluso le había advertido al arquero Antonio Roma que le convertiría dos goles durante el encuentro. Roma, uno de los mejores guardametas de la época, habría respondido con una amenaza futbolera, asegurando que lo atropellaría si intentaba ingresar al área. Lo curioso es que varios años después diferentes testimonios confirmaron que, al menos, aquel intercambio existió realmente.

Lo que nunca terminó de quedar completamente claro fue qué ocurrió segundos después del pitazo inicial. Sanfilippo contaba que la jugada salió exactamente como había sido imaginada. El pase largo encontró al delantero atacando el espacio libre, Roma salió desesperadamente a cortar la acción y, cuando parecía que la pelota se perdía, el goleador resolvió de taco para superar al arquero y marcar uno de los tantos más espectaculares de la historia del fútbol argentino.

El problema aparece cuando se intenta reconstruir la acción con precisión. No existen registros audiovisuales completos del partido y gran parte de lo que se conoce proviene de fotografías, crónicas periodísticas y los relatos posteriores de sus protagonistas. Algunas publicaciones de la época describieron una jugada similar a la narrada por Sanfilippo, aunque ciertos detalles fueron cambiando con el correr de los años.

Uno de los puntos más discutidos tiene que ver con el tiempo exacto en el que se produjo el gol. Durante mucho tiempo, Sanfilippo sostuvo que había convertido a los cinco segundos de juego y que se trataba de uno de los goles más rápidos jamás anotados en el fútbol argentino. Sin embargo, investigaciones posteriores basadas en crónicas originales sugirieron que el tanto habría llegado cerca de los veinte segundos. La diferencia parece menor, pero demuestra cómo la memoria y la mitología deportiva pueden alterar ciertos detalles con el paso del tiempo.

Las fotografías publicadas por la revista El Gráfico también alimentaron el debate. Las imágenes parecen respaldar parte de la secuencia relatada por el delantero, aunque no alcanzan para reconstruir la jugada completa ni para despejar todas las dudas. Cada nueva prueba parece confirmar algunos aspectos de la historia y poner en discusión otros.

Quizás allí reside el verdadero atractivo de este episodio. Más que un gol, la jugada terminó convirtiéndose en una leyenda oral transmitida de generación en generación. Los hinchas de San Lorenzo la defienden como una obra maestra adelantada a su tiempo. Otros creen que el propio Sanfilippo fue agregando detalles para embellecer una acción que ya era extraordinaria por sí sola.

Lo cierto es que más de seis décadas después nadie pudo demostrar completamente una versión ni refutar definitivamente la otra. El gol permanece suspendido en un territorio extraño donde conviven los documentos históricos, los recuerdos de los protagonistas y las exageraciones inevitables que suelen acompañar a las grandes figuras del deporte.

Tras la muerte de Sanfilippo, la historia volvió a circular con fuerza en redes sociales, programas deportivos y conversaciones de café. Y tal vez ese sea el legado más curioso que dejó aquella jugada. No importa si ocurrió exactamente como fue contada o si algunos detalles se perdieron entre los años. Lo que convirtió a ese gol en algo inolvidable fue precisamente la imposibilidad de conocer toda la verdad. Como ocurre con las mejores leyendas del fútbol, nadie puede asegurarlo por completo, pero tampoco nadie ha logrado desmentir.

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